

La época de los equipos de audio, con el amplificador, el lector de CDs y los altavoces a los lados de la televisión parece haber acabado. Ahora lo que se lleva son los equipos compactos, bonitos y que se puedan transportar por la casa, y tan sólo hay que mirar la oferta actual para darse cuenta. Pues bien, Sonos no ha querido perderse la fiesta y ha lanzado Sonos Beam, una barra de sonido que promete el sonido de calidad de antaño, pero con unas dimensiones y diseño más acorde a nuestro siglo.
El problema es que ofrecer todo lo que nos daban aquellos equipos en tan sólo un dispositivo que, a su vez, es «pequeño» y compacto no es nada fácil, por lo que sea hace necesario, más que nunca, analizar estos equipos para saber si están a la altura de lo que prometen, o al menos al nivel de sus antecesores ya casi extintos.
Como siempre, comenzamos con las características técnicas del Sonos Beam:
Pues bien, después de todo un mes bajo la televisión de mi casa, voy a dar mi opinión sobre una de las barras de sonido más interesantes que ahora mismo tenemos en el mercado.
Lo más importante en un producto así es, por supuesto, la calidad del audio. Todo lo demás es secundario y está para sumar o restar, pero al final son temas menores si lo comparamos con la cuestión mayor: ¿cómo se oye el Sonos Beam? Pues yendo al quid de la cuestión, no puedo decir otra cosa que genial.
La barra de sonido de Sonos suena realmente bien, y en cuanto la puse en mi salón la televisión dio un salto de calidad muy notable. Las series ganaban mucho y las películas pasaban de verse genial y vivirse de maravilla, porque no nos engañemos, el sonido en una película es tan importante como la imagen (ejem, ejem fabricantes de TVs con altavoces de pésima calidad).
El Sonos Beam está formado por cuatro woofers, que se encargan de dar los medios y los graves (éstos no de forma nativa) y un tweeter, que es el que nos da los agudos y que está optimizado para potenciar las conversaciones. Esta construcción, con tantos altavoces en línea, consigue que se reparta de forma eficiente el audio, y aunque estemos en una esquina del sofá el sonido llega claro y potente.
Esta construcción, si bien tiene sus ventajas y no he sido capaz de encontrarle las costuras viendo series de televisión (donde el peso está en los diálogos y la música de fondo), en la películas como «Interstellar», donde los graves cobran protagonismo, sí he podido observar que el equipo se queda algo cojo, siendo vapuleado si lo comparo con el equipo de sonido que utilizo normalmente, el Zeppelin Air.
El tamaño y la forma que tiene el Sonos Beam permite que lo puedas colocar al pie de la televisión sin que moleste, o ponerlo en casi cualquier mueble del salón, facilitando mucho su instalación en la casa. Sinceramente, creo que esto el gran acierto de Sonos, ya que ha sabido interpretar y dar a los usuarios lo que querían en este nuevo siglo donde no hay sitio para cables ni grandes aparatos.
De forma alargada, bajo, con apenas medio palmo de alto (para los que quieren números estamos hablando de 68,5 × 651 × 100 mm) y sin llegar a los 3 kilogramos, el Sonos Beam lo podemos mover por toda la casa sin más follón que transportar con él un cable de potencia, por lo que no han sido pocas las veces en las que nos lo hemos llevado al despacho o a la habitación.
Pero, ¿si es una barra de sonido para la televisión por qué lo mueves, querido Chema? Pues porque Sonos ha acertado en la concepción de su equipo, y esta barra es también un altavoz al que se le puede mandar música desde el móvil con tan sólo seguir los sencillos pasos de la app oficial. De esta forma, cuando apagamos la televisión podemos seguir dándole uso.
Además, el Sonos Beam soporta de forma nativa el uso de Alexa, la Inteligencia Artificial de Amazon, por lo que a través de los cinco altavoces que lleva el equipo podemos darle órdenes y pedir que nos ponga la radio que más nos gusta, que reproduzca nuestra canción favorita o, incluso, que nos encienda o apague la televisión.
Ahora llega lo práctico, es decir, de qué forma nos relacionamos con el equipo, cómo podemos controlar la barra de sonido y a qué lo podemos conectar. Pues bien, en este apartado el Sonos Beam está cubierto, tanto de forma inalámbrica como con cable, como vamos a ver.
En la parta trasera, donde los puertos, encontramos una entrada RJ45 (para internet), un puerto HDMI, una entrada de potencia y el botón de sincronización para la aplicación móvil. El puerto de internet es útil por si no nos funciona bien el WiFi de casa, el puerto HDMI es el que conectamos a la televisión para convertirlo en barra de sonido y el de potencia es para que todo funcione (para que se encienda, vamos).
Y aquí me gustaría añadir que, como me pasó a mi, si no queréis ocupar un HDMI (en concreto el puerto ARC) de vuestra televisión porque lo tenéis a reventar de consolas conectadas, el Sonos Beam lleva un adaptador incluido de HDMI a cable óptico, el cual funciona igual de bien.
En cuanto a la conexión inalámbrica ésta tan sólo es a través de WiFi, ya que en Sonos no quieren que haya perdidas de calidad (en ancho de banda del WiFi es mucho mayor que el del Blueetooth) y porque así tenemos todos los equipos de Sonos conectados a la misma red y podemos controlarlos a la vez con la app del móvil con mayor facilidad.
Una de las cosas que más me sorprendió en la instalación es que, en el proceso de conectarlo a la televisión, el Sonos Beam cogía y detectaba nuestro mando para que así pudiéramos bajar o subir el volumen con el mismo mando de la TV, siendo esto algo muy cómodo ya que nos evita tener dos en danza.
Aun así, y si sois poco de utilizar la app o el mando de la tele, el equipo lleva en la parte de arriba cuatro botones táctiles, para comenzar o parar la música, para subir o bajar el volumen y para activar el micrófono para hablar con Alexa.
Mi impresión, después de todo un mes de uso y de muchas películas, series y canciones reproducidas en el Sonos Beam, es que el audio es muy bueno, el diseño ayuda a que quede genial en el salón y la facilidad de conectarlo evita que nos de pereza utilizarlo. Y esto, creo yo, es lo que le pedimos a un equipo de estas características.
Quitando la falta de graves (y que es una decisión que está motivada para que te hagas con el subwoofer de la compañía y que te dejes unos cientos de euros más por el camino), en lo demás el equipo cumple con lo esperado, colocándose como una de las mejores barras de sonido del momento.
Por un precio oficial de 449 euros, el Sonos Beam cumple de sobra, y tan sólo se ve en apuros cuando lo comparamos con sus hermanos mayores (los cuales no distan mucho en precio, por desgracia para Sonos). Si vuestra tele está pidiendo una ayuda audiófila, el Beam puede ser vuestra barra sin problema.